domingo, 28 de diciembre de 2008

Las ruinas de mi identidad

22 de diciembre de 2008
Orgullo de un pueblo
Liebig, el pueblo INDUSTRIAL - foto aérea - década '70

Parte en broma, parte en serio, se decía: "En Fábrica Liebig lo único que desperdiciamos son los mugidos". A esto se llegó porque a la producción del extracto de carne, se le sumó la de "Corned Beef" o carne enlatada y posteriormente distintos productos y subproductos hasta llegar a aprovechar totalmente el cuero del animal. La independencia económica de la compañía respecto al puerto de Buenos Aires era casi total, ya que durante varias décadas los productos eran llevados directamente a Europa sin pasar por él.

Las instalaciones de Fábrica Colón eran completísimas: tres grandes muelles con guinches a vapor y eléctricos, una flota de cuatro remolcadores y seis chatas de carga, una red ferroviaria para zorras de tracción a sangre, enormes calderas y generadores de energía eléctrica que se renovaban a medida que la tecnología avanzaba; compresores para cámaras de frío, fábricas de hielo, latas y toneles; gasógenos y talleres mecánicos especializados; laboratorios de alimentos, equipos para incendios, dispensario, y todas las maquinarias más modernas de la época para procesar sus productos.
A partir de 1950 comenzó una lenta decadencia debido a diversos factores, hasta que la compañía fue vendida a la firma Vizental en 1980, y sus instalaciones desmanteladas.
La urbanización en torno a Fábrica Colón tiene un diseño particular: además del Sector Fábrica, la traza del pueblo esta formada por dos barrios claramente definidos y formalmente separados, llamado por los habitantes, El Pueblo y Los Chalets. Las viviendas de ambos sectores, construidas por la empresa, formaron un pintoresco poblado, en el que vivieron gratuitamente jefes, empleados y obreros con sus familias, o personal soltero. Con el tiempo fueron siendo dotadas de las instalaciones necesarias, atendidas por una intendencia de la empresa.

En El Pueblo se alojaban los obreros y los empleados administrativos de menor jerarquía. La gran mayoría de las viviendas consistían en casas apareadas de una planta, con un zaguán común cada dos casas. Esta tipología se va repitiendo y se agrupa de tres maneras: la Hilera, de 300 metros de largo; los Corralones (Grande y Chico) donde las casas se ordenan en torno a un patio central; y el barrio La Canaleta, formado por dos construcciones en paralelo, con cinco pares de casas cada una, cuyos patios traseros se enfrentan, formando una calle de servicio. En El Pueblo están contemplados los lugares Publicos: un centro comercial, la Iglesia, y el Club Liebig, que fue célebre en la zona por su salón de fiestas, cine-teatro y su equipo de fútbol.

Los Chalets, sector destinado al personal jerárquico y a los "ingleses" en general, ocupaba la parte más alta, con vistas al río. Sus construcciones tienen diversidad formal, aunque la mayoría sigue las líneas del clásico chalet colonial inglés. Los deportes tenían un lugar preponderante en este sector: el Lawn Tennis y el Golf Club Fábrica Colón. El barrio posee dos edificios emblemáticos: el Mess, un hostal donde se alojaba a los visitantes masculinos que viajaban por temas relacionados con la fábrica; y la lujosa Casa de Visitas, para visitantes importantes. Allí supo estar en 1925, el Príncipe de Gales.
El hecho de pertenecer a un pueblo de tan arraigada independencia y con tanta historia, que contó en su apogeo con instalaciones civiles, deportivas y laborales, además de servicios que otras ciudades mucho más grande apenas comenzaban a adquirir, ha inculcado en sus habitantes un orgullo casi fanático de su pueblo.

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